jueves, 19 de julio de 2007

Me estoy malacostumbrando: cada vez que pasa algo que me emociona escribo sobre eso, como el otro día cuando nevó…
Y hoy lo hago porque nos dejó uno de los argentinos más auténticos y sensibles que con una pluma en la mano hizo las delicias de grandes y chicos. El canaya Roberto Fontanarrosa, el negro, se fue hoy.

¿Cómo ¿no conocen a Fontanarrosa?
Y ahora yo te digo, te digo y me gustaría que me contesten todos esos que ahora dicen que fue una hijaputez lo que hicimos con el viejo Casale ese día. Me gustaría que alguno de esos turritos me contestara si alguno de ellos lo vio como lo vi yo al viejo Casale cuando el referí dio por terminado el partido, hermano. Que alguno me diga si, de puta casualidad, lo vio al viejo Casale cuando el referí dio por terminado el partido y la cancha era un infierno que no se puede describir en palabras. Te digo que me gustaría que alguien me diga si lo vio como lo vi yo. ¡Lacara de felicidad de ese viejo, hermano, la locura de alegría en la cara de ese viejo! ¡Que alguien me diga si lo vio llorar abrazado a todos como lo vi llorar yo a ese viejo, te puedo asegurar que ese día fue para ese viejo el día más feliz de su vida, pero lejos lejos el día más feliz de su vida, porque te juro que la alegría que tenía ese viejo era algo impresionante! Y cuando lo vi caerse al suelo como fulminado por un rayo, porque quedó seco el pobre viejo, un poco que todos pensamos: “¡Qué importa!” ¡Qué más quería que morir así ese hombre! ¡Esa es la manera de morir para un canalla! ¿Iba a seguir viviendo? ¿Para qué? ¿Para vivir dos o tres años rasposos más, así como estaba viviendo, adentro de un ropero, basureado por la esposa y toda la familia? ¡Más vale morirse así, hermano! ¡Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo ésa, hermano! Yo elijo esa.

Extracto de 19 de diciembre de 1971 del libro Nada de otro mundo, publicado por Ediciones de la Flor.

Gracias por ser argentino y amante del fútbol; pero sobre todo, por haber seguido, por haber intentado, por no darte por vencido ni aun vencido… Te vamos a extrañar mucho!!
Ah, quedate tranquilo negro… ¡el domingo a las 4 jugamos la final!
Te quiere,
Ailen

2 comentarios:

Emilio Díaz (Orson) dijo...

La tinta, cuando sangra, nos revela las almas.
Hay austeridades repletas de sentido.
No se fue.
No se va.

Anónimo dijo...

La enfermedad no detuvo al genio.
Siguió, a pesar de no poder ya escribir y dibujar , obsequiándonos risa.
Me quedo con el ´´no se va´´
Nacho