miércoles, 3 de octubre de 2007

el punctum de la paz


Para empezar con las expediciones urbanas, traigo una foto que fue sacada en el Centro Cultural Recoleta.

Creo que la interpretación más simple puede servir para empezar.

En la foto el elemento central es el cartel poseedor del mayor contraste, es decir lo primero que el ojo mira. Sin embargo el punctum se desarrolla a través de esas grietas, la falta de simetría a pesar de la gran cantidad de rectas horizontales y verticales. Esta todo roto e inquietante, una paz distorsionada.

El punctum es para Barthes "esa parte", un accidente de la fotografía que lo inquieta y conmueve. La parte que le transmite la mayor intensidad afectiva.

Si bien cada foto tiene el suyo, creo que en este caso no puedo señalarlo claramente, es la situación, casi dos tercios de la composición.

Propongo esta foto como parte del ejercicio por la particularidad de la situación, a pesar de no ser curiosa en un sentido cómico.

bel

lunes, 24 de septiembre de 2007

Un viaje

“Qué tren de mierda” pensó (¿o dijo?) Juan. Fue más que nada una frase cotidiana que lo devolvió, por un segundo, a pensamientos cotidianos. Por supuesto no tenía ningún sustento, incluso los pensamientos en los que se había hundido lo habían empapado de una pegajosa pero confortable melancolía, y estaba tan a gusto que podía (y hasta inconscientemente había deseado que sucediera) soportar que el tren se quede, pegado a la pared que hasta hace unos segundos había estado reproduciendo esa especie de negativo infinito en cámara rápida de cables que podrían transportar energía o ser la autopista en la cual se producen los embotellamientos que, evidentemente, sufren las hormigas a causa del exceso de población en su planeta (es decir el nuestro) entre Caballito y Once. Siguió pensando que (por qué no) ese graffiti fue lo que me llevó hasta la escuela hasta el patio hasta hace cinco años hasta ese agujero que ahora se me abre en el estomago (tiene el contorno amarillo igual que el graffiti) tiene también cierta pizca de melancolía en la “A”. Cuestión de proporciones porque era una tormenta la que estaba subiendo desde la línea amarilla en el estomago hacia la garganta y esa melancolía lo había estado deleitando hasta que el tren se paró (como inconscientemente él había deseado). Qué tren de mierda, aunque mejor así, qué lindo tren este que retrasa mi encuentro con ese ambiente de mierda que es Once de ocho a veintidós treinta. Sí, reconozco que también tiene lo suyo y que más de una vez ese torbellino de gente que no para de silbar me dejó navegarlo y respirarlo y el humo incontenible y el dolor de cabeza y entonces me acuerdo de algunas cosas que se suelen olvidar y pienso mientras voy caminando hasta el subte. Pero todo lo que había surgido (por qué no) de ese graffiti no tiene nada que ver con Once de ocho a veintidós treinta, ni con este lindo tren que no se le ocurre arrancar ni aunque le agreguen otro piso y vuelve a ser el más lindo de la línea. Todo tenía que ver con el contorno amarillo del agujero, con un programa de televisión en el que se les dio por hablar de cartas, con hace algunos años, con imágenes que se van reproduciendo en un negativo infinito en cámara rápida, y ayer estaba allá y hoy acá y mañana más para allá y el negativo sigue reaccionando a la luz que tan bien hacemos rebotar mientras, escucho, una hormiga se queja también de los medios de transporte.

juan!

viernes, 21 de septiembre de 2007

Se vienen las elecciones... Es hora de que las agrupaciones dejen de formar parte del empapelado de la facu y se conviertan en ideas, propuestas y compromisos. Es hora de empezar a evaluarlas, de empezar a entenderlas y valorarlas. No son pocas y no es fácil, pero es un lindo entrenamiento para empezar a comprometernos nosotros mismos.

Este es mi primer año en la facu y son mis primeras elecciones. Espero con ansias lo que va a pasar la semana que viene, escuchar los debates, pensarlos y repensarnos. Porque no nos olvidemos que elegimos a los que mejor representan nuestros intereses, o al menos, los que intentan hacerlo. Desde el momento en que puse un pie en la facu, no entendí por qué tanta división entre las agrupaciones, que parecían todas luchar por lo mismo. Hoy sé un poco más, y evidentemente estamos divididos todos, no sólo el centro, y eso se refleja -obviamente- en el organismo que nos refleja. Lo que se viene va a ser clave para entender de qué lado está cada uno de estos movimientos.

No sé para los profesores que odiarán las interrumpan, pero a nosotros nos espera una linda semanita. Espero que todos formemos parte de esto y que empecemos a apropiarnos de lo nuestro, que es este centro, y que luchemos porque sea mejor.

¡Feliz día del estudiante y del profesor! Nos vemos la semana que viene.

Ale.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Esto lo leí en alguna parte...

A riesgo de parecer densa posteadora... no puedo dejar de comentar que me estan pasando cosas locas en este taller! jajajaja que cosas? Sin querer ni rememorar a Borges y su Aleph... convengamos que hay miles, millones de libros disponibles para la lectura?
Sí?
Bien....
Cuáles son las chances de que sigan sucediendome estas divertidas coincidencias...??
Tras el ejercicio de Narración en el que debíamos elegir un fragmento como pretexto.. yo opté por el que se narraba en 1 persona sobre los chalets... y el "vagabundo"... lo recordaron?
Imaginen mi sorpresa al llegar a casa este fin de semana, y al continuar con mi lectura "hedonista" (es decir, ajena al apunte de estudios) y encuentro el mismísimo fragmento!?
Tampoco hablaré de continuidad de los parques ni de una paranoia lacaniana .... Me atrapó una risa y la incontenible necesidad de contarlo a mi familia y al blog... quien sabe por qué, después de todo no es la gran cosa....
Pero aprovecho la "coincidencia" para recomendar esta novela posmoderna e interesante, que plantea la ampliación del campo de batalla capitalista a todos los niveles de la vida... de la cual me sigo guardando unos capítulos sin leer(asi que no puedo completar mi crítica): "Ampliación del campo de batalla" de Michel Houellebecq


Barby *)

lunes, 20 de agosto de 2007

Para compartir ... :) Barby *)

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.



Oliverio Girondo

viernes, 10 de agosto de 2007

OLVIDO

Ya te olvidé. No sé cómo ocurrió. Pensaba que nunca iba a suceder, y sin embargo, ya ves, ha llegado el olvido como llega la desesperación, como llega el miedo, el insomnio, el amanecer, la lluvia.
Tal vez no me creas, allá a la distancia (nunca fue tan grande la distancia que no separó, nunca tan grande como ésta que te retiene en la ausencia, te enmudece, convierte lo que vivimos en un puñado de cenizas y en un interrogante. ¿De veras sucedió?).
Ya te olvidé.
No recuerdo tus ojos de muchacho, desenfadados, acostumbrados a internarse por caminos vedados, tus ojos hacechando e l bosque conque defiendo mi mirada, llegando al territorio donde mi niñez corre despreocupadamente, donde mi niñez tiembla de noche porque le teme a la oscuridad, donde mi adolescencia se queda en mí y te llama... (yo no, mi adolescencia, mi caprichosa chiquilla inconformable que no quiere perder una batalla.)
No recuerdo tus ojos.
No recuerdo tus manos delgadas, con venas como los ríos de un mapa.
No recuerdo tus manos.
No recuerdo tu risa, echada hacia atrás como una luz con dos hoyuelos alargados sobre las mejillas, dándote ese aire de hombre.
No recuerdo tu risa.
No, no te recuerdo. Podés hacer una hoguera con tu orgullo, con tu vanidad de hombre que se cree inolvidable, que cree que puede volver en cualquier momento y yo voy a decie que sí, que cuándo, que a qué hora, que te estaba esperando.
Podés hacer una hoguera con mis cartas. Podés hacer una hoguera donde se quemen también, y para siempre, las palabras que tendí hasta tu oído como un puente de estrellas y flores.
Porque ya no me acuerdo de vos.
Porque ya no me acuerdo; te olvidé... Y si no querés creerlo, no lo creas pero dejame repetirlo hasta convencerme. Dejame, por lo menos intentar este olvido que tarda tanto, que no llega nunca...
Este es un cuento de Poldy Bird que me encanta, hace algunos años (casi 5) lo leí y me encantó... Faltan algunas partes ya que me tomé el atrevimiento de sacarlas o modificar el texto por el simple hecho de que estaba dedicada a una persona y era así como tenía que ser...
Lo que hoy puedo asegurar es que ese olvido llegó y esa persona se borró para siempre de mí aunque va a ser parte de mi historia... Esa persona falleció hace más de un año y espero que ahora pueda vivir en paz...

carla

miércoles, 8 de agosto de 2007

Violencia en el futbol

Todos tenemos pasiones en nuestra vida. Algunas mas importantes que otras. El problema es que en un país tan desordenado, caótico y problematico como el nuestro la mayoría de las personas buscan satisfacerlas sea como sea, y a veces, en forma violenta.
Esto me lleva a remitirme a una de las pasiones que atrapa a millones y millones de personas, que es el futbol.
Un tema que nos preocupa a muchos de nosotros en la actualidad, y en especial a todos aquellos que somos fanáticos de este deporte y/o de algún equipo de fútbol en particular, es la cuestión de la violencia que se vive en los estadios argentinos.
Si bien esta problematica no es ninguna novedad, hoy en día parece escucharse a menudo y cada vez se pone mas énfasis en ella.
Es totalmente cierto que la gente utiliza un partido de fútbol para, desde su platea, popular o palco, insultar, pelearse... en fin, sacarse las tensiones que toda persona acumula durante la semana por diversos temas tanto personales como laborales, económicos, etc. La violencia en el fútbol no distingue clases sociales: vemos gente vestida formalmente con celulares carisimos en algún palco, escupiendo o insultado a un arbitro por alguna jugada polémica, como también podemos apreciar en cada cancha, en la parte de la popular gente humilde que hace lo mismo.
Por eso, en mi opinión, considero que es un tema mas complejo de lo que se cree. Esto no se soluciona con medidas mas duras provenientes de la AFA, ni con mas policías en los estadios. Este inconveniente es una consecuencia visible de la fragmentación social que afecta a nuestro país. Todos piensan por si mismo sin importarle los demas. Cada cual se deja llevar por su antojo y no se fija en sus limites. No se piensa en los derechos del otro. Cada persona busca cumplir con su proposito mas alla de las consecuencias.
Los "barrabravas" son dueños y señores de las tribunas en cada uno de las canchas, y ningún espectador común se atreve a insultarlos, ya sea por miedo a ser atacado por ellos o tal vez por el sumo respeto que le tiene al hincha violento. ¿ Respeto a un barra?, ¿ por que la mayoría de la gente que va a la cancha a alentar a su equipo normalmente sin producir desmanes respeta a estos delincuentes disfrazados de hinchas?. Esta cuestión es un tema preocupante y ridículo.
Los barras están teniendo cada vez mas protagonismo. Cada vez son mas y cada vez tienen mas poder y su creciente autoridad no tiene limites.
El folclore del fútbol esta siendo manchado por estas personas violentas que no tienen nada que hacer, solo acudir a los estadios y festejar cuando su equipo gana y, seguramente, producir peleas, enfrentamientos cuando el club de sus amores pierde.
Llamo folclore del fútbol a los hinchas cantando sin parar mientras juega su equipo, a las banderas que decoran las tribunas, a las cornetas, al abuelo que lleva a sus nietos a la cancha, a los amigos que deciden reunirse para ir a ver un espectáculo,etc.
A ellos no les interesa el partido. La mayoría de los barrabravas no prestan atención al partido. Se dedican a cantar durante todo el partido de fútbol, no solo canciones que hablan de su institucion, si no también critican a la hinchada y al club que su equipo este enfrentando en una determinada ocasión. Estas provocaciones generan e incentivan a la violencia.
La violencia genera muerte, y ultimamente hay muchisima gente que muere a causa de la violencia en el fútbol. La debacle parece no tener fin. La policía parece no estar preparada. La justicia parece no tomar cartas en el asunto.¿Y nosotros, que solo queremos ir a la cancha a ver un espectáculo?..... por ahora nadie se ocupa de nosotros, de nuestra seguridad.. al acudir a los estadios de fútbol, estamos en manos de dios !!!
Maradona dijo alguna vez: " La pelota no se mancha " ... pero creo que el futbol se esta manchando de la sangre que derrama cada una de las victimas de la infrenable violencia que se vive cada fin de semana en los distintos estadios argentinos.




*** FAKUMILLO